Guía completa

Un síntoma claro y un origen que no lo es tanto

“El coche gotea aceite” es de las frases que más se repiten en la recepción del taller, y a la vez de las que menos información dan por sí solas. Un motor puede perder aceite por bastantes sitios distintos, y cada uno tiene su propio coste y su propio nivel de urgencia: la junta del cárter, la junta de la tapa de balancines, el retén delantero o trasero del cigüeñal, el retén del árbol de levas, el separador de aceite del sistema de ventilación del cárter, o incluso un tapón de vaciado mal apretado. Antes de hablar de precio, hay que saber cuál de todos es.

Dos formas de encontrar el origen

Para fugas medianas o grandes, el método clásico funciona bien: limpiamos el motor a fondo con desengrasante, dejamos secar, y circulamos. El aceite que vuelve a aparecer señala directamente el punto de salida.

Para fugas pequeñas —esas que a veces ni siquiera llegan a gotear porque se evaporan con el calor del motor antes de caer— usamos un tinte fluorescente que se añade al aceite y circula junto a él por todo el circuito de lubricación. Tras rodar entre 100 y 200 kilómetros, iluminamos el motor con una linterna ultravioleta: el aceite marcado brilla con un verde muy característico justo en el punto exacto de la fuga, algo que a simple vista jamás se distinguiría.

De lo más asequible a lo más costoso

El rango de precios de esta avería es amplio porque el trabajo que hay detrás también lo es. La tapa de balancines está en la parte superior del motor, es de fácil acceso y la reparación es rápida — el extremo más asequible. La junta de cárter obliga a desmontar el propio cárter, limpiar bien la superficie de asiento y apretar la nueva junta con el par correcto, así que sube de nivel. Y el retén trasero del cigüeñal es, con diferencia, el más caro: en un porcentaje alto de coches hay que sacar la caja de cambios para llegar hasta él, y esas horas de mano de obra son las que marcan la diferencia frente al resto.

Cuándo no conviene esperar

Una fuga lenta que solo obliga a rellenar cada varios miles de kilómetros puede esperar a encontrar hueco en la agenda sin mayor riesgo. Hay tres situaciones, en cambio, que sí conviene atender sin demora: cuando el aceite gotea sobre el escape o el turbo caliente, por el riesgo real de incendio; cuando cae sobre el embrague o la zona de la caja, porque la contaminación acorta su vida de forma notable; y cuando la pérdida es simplemente grande, con el nivel bajando de forma perceptible en pocos días.

Si notas manchas de aceite bajo el coche o el nivel baja sin motivo aparente, llama al 685 105 947. Localizar el origen antes de dar precio es lo que evita pagar por una reparación que no era la que hacía falta.