Guía completa

Un trabajo donde manda la paciencia, no el plazo

La restauración de un coche clásico ocupa un lugar aparte dentro de todo lo que hacemos en el taller. Aquí la prioridad cambia por completo: no se trata de entregar rápido, sino de hacer cada fase bien, respetar la originalidad cuando tiene sentido hacerlo, y dejar constancia fotográfica de cada paso para el historial del propio coche.

Nos llegan clientes por motivos muy distintos. Algunos traen su clásico por su valor de mercado, modelos que se revalorizan con el tiempo — un Renault 5 Turbo, un SEAT 1500, un BMW 2002, un Audi quattro de los primeros. Otros lo traen por algo que no se mide en euros: el coche heredado del padre, el primer coche que tuvieron, un modelo que marcó una época de su vida. En ambos casos aplicamos la misma filosofía: trabajo meticuloso, documentación completa, originalidad siempre que sea posible, y fiabilidad si el coche va a usarse de verdad.

Tres niveles de intervención

La restauración estética parcial se centra en zonas concretas: eliminar óxido donde haya aparecido —paragolpes, pasos de rueda, suelo del habitáculo—, pintar las piezas afectadas o el coche entero, recuperar los cromados visibles y cambiar las gomas exteriores que lo necesiten. Es el nivel más contenido, entre 1.500 y 4.000 €.

La restauración mecánica y estética añade a lo anterior una revisión completa de la parte mecánica: aceites y filtros, gomas del motor, sistema eléctrico, frenos y dirección. El coche queda preparado para un uso ocasional con garantías reales de fiabilidad. Se mueve entre 4.000 y 10.000 €.

La restauración integral de nivel “concours” lleva el coche a un estado prácticamente de fábrica: desmontaje completo, cada componente restaurado o sustituido, búsqueda activa de piezas originales o NOS, pintura con el código exacto de la época, tapicería con los tejidos correctos, y documentación exhaustiva de todo el proceso. Pensada para exhibición y concursos de elegancia, su coste va de 8.000 a 25.000 € o más.

Lo que más condiciona el plazo: las piezas

El principal cuello de botella en cualquier restauración es la disponibilidad de recambios. Algunos modelos tienen un mercado activo y bien surtido —SEAT 600, Ford clásicos, BMW E30, Mercedes W123—, mientras que otros pueden llevar meses de búsqueda para dar con una sola pieza concreta. Cuando no hay original disponible, valoramos varias alternativas junto al cliente: piezas NOS de stock antiguo nunca usado, reproducciones certificadas de calidad, componentes de segunda mano en buen estado procedentes de un coche idéntico, o la adaptación de una pieza equivalente de otro modelo de la misma marca. Cada decisión se toma con el cliente presente, sin sorpresas.

Originalidad frente a uso real

Hay una pregunta que siempre acabamos haciendo antes de empezar: ¿restauración pensada para concurso y valor, o para uso real? Para concurso, la máxima originalidad manda: mecánica original aunque sea menos práctica, pintura con el código exacto de época, tapicería con los tejidos de entonces. Para uso real, cabe algún compromiso razonable —filtros más eficientes, gomas modernas equivalentes, pintura con tecnología actual más duradera— que mantiene la esencia clásica pero hace el coche fiable para rodar de verdad.

El registro del proceso

Mantenemos un archivo fotográfico completo de todo el trabajo, desde el estado inicial hasta la entrega. Sirve como historial del coche si algún día se decide vender, como referencia para futuras intervenciones, y también como una forma honesta de que el cliente vea el progreso real, no solo el resultado final.

Contacta sin compromiso al 685 105 947 con fotos del estado actual del coche y el modelo.